lunes, 9 de junio de 2014

El rey insta al conde de Fuensalida a eliminar los gastos superfluos de su ejército en Milán

Publicado en la revista "Vivir Fuensalida", febrero 2012

En estos tiempos de economías convulsas donde la palabra recorte destaca por encima de otras muchas, me ha parecido interesante traer a estas páginas un periodo histórico de igual flaqueza económica, en el que el rey, Carlos II instó en numerosas ocasiones al conde de Fuensalida, para que eliminara los gastos superfluos del ejército que capitaneaba en el estado de Milán y realizara algunas otras reformas.
Carlos II por Carlos Carreño de Miranda 1685

     La España de finales del siglo XVII presenta una imagen  de imperio al borde del colapso. La decadencia iniciada con los reinados de Felipe III y Felipe IV se acentuaría aún más con la llegada al trono del hijo de este último; Carlos II apodado “el hechizado” por su aspecto grotesco y sus numerosos problemas de salud, de origen genético, provocados por la política matrimonial de bodas consanguíneas de su linaje.
 

Sin haber sido correctamente educado para ser rey e incapaz de administrarse ni siquiera asimismo, dejó el gobierno en manos de nobles igualmente incapaces de marcar el rumbo de un país que iba a la deriva y cuya hacienda mermaba velozmente por las guerras mantenidas con Francia, Portugal, Suecia y Holanda y las grandes cantidades de dinero que continuaban mandándose al extranjero, tanto para los ejércitos en Flandes y Milán como para subvenciones a los aliados.

Y es en uno de estos territorios españoles europeos; Milán, donde encontramos a Antonio de Velasco Ayala y Cárdenas, 10º conde de Fuensalida, como gobernador y capitán general del ducado (1686), atribuciones similares a las de virrey.

El conde obtuvo sus títulos nobiliarios en 1668 al morir sin sucesión su hermano Francisco de Velasco Ayala y Cárdenas, 9º conde de Fuensalida, conde de Colmenar de Oreja, Grande de España, señor del estado de Villerias y de las villas de Lillo, Huecas, Humanes y Guadamur, alguacil mayor perpetuo y hereditario de la imperial ciudad de Toledo. A estos títulos heredados se le añadirían posteriormente los cargos de capitán principal de las Guardias Viejas de Castilla, virrey de Navarra, capitán general del reino de Cerdeña (1682) y  gobernador y capitán general del reino de Galicia.

Debido a la mencionada presión económica por el elevado coste de mantenimiento de los distintos ejércitos españoles desplegados por todo el orbe, Carlos II mantuvo numerosa correspondencia con el conde de Fuensalida entre los años 1688 y 1690 solicitándole que tomara medidas, entre otras, eliminar los gastos superfluos de sus tropas en Milán, con el fin de aliviar las cargas que estaban soportando la población de aquel ducado y la hacienda real. A continuación resumo algunos de esos documentos:

27 mayo 1688   Documento 1: El Rey ordena al conde de Fuensalida, cumpla su despacho del 3 de abril y alivie las cargas del estado [de Milán], que le ha representado con gran desconsuelo, quitando del ejército las superfluidades y abusos.

27 mayo 1688   Documento 2: El Rey manifiesta al conde de Fuensalida, en contestación a una carta del 18 de febrero, que si no había otro remedio para atender a las necesidades del estado que la anticipación de cien mil escudos, que la realizara, teniendo en cuenta el perjuicio que dichas anticipaciones ocasionaban al patrimonio de Milán y al Vilanzo.

27 mayo 1688   Documento 3: El Rey previene al conde de Fuensalida que corrija los abusos de que se queja aquel estado y que sin dar lugar a nuevas reclamaciones, experimente el beneficio que le propuso en las órdenes dadas para corregir dichos abusos.

8 julio 1688   Documento 1: El Rey al conde de Fuensalida previniéndole que disuada mañosamente a la congregación del estado del proyecto de mandar un orador a la corte y que si insiste en ello le manifieste que bien por conducto del conde o del agente que tiene en Madrid dicha congregación, represente las causas que al nombramiento de un orador les obliga para resolver lo que proceda.

8 julio 1688   Documento 2: El Rey avisa al conde de Fuensalida de la remisión del despacho anterior y le previene que haga desistir de su intento a la congregación y que para ello ponga en ejecución las órdenes que le tiene dadas para reformar abusos y contribuciones indebidas.

22 julio 2688: El rey aprueba la proposición del conde de Fuensalida de aplicar al Vilanzo los sueldos del veedor y contador general por haber vacado esta plaza por muerte del que la desempeñaba.

16 septiembre 1688: Resuelve el Rey varios puntos de consulta que le dirigió el conde de Fuensalida sobre reforma de abusos y rebaja de contribuciones.

16 noviembre 1688: El Rey manifiesta al conde de Fuensalida que respecto a la imposta de noventa mil libras deliberada por la congregación del estado, ha resuelto lo que le comunica por conducto del Consejo de Italia.

25 noviembre 1688: El Rey aprueba lo que había ejecutado el conde de Fuensalida con motivo de una nueva imposta de cinco mil libras al mes deliberada por la congregación del Estado de Milán.

10 junio 1690: El Rey aprueba la determinación del conde de Fuensalida, relativa a que las provincias de donde se sacaban algunas tropas contribuyeran para su mantenimiento en el punto a que fueren estimadas.

20 octubre 1690: El Rey manifiesta al conde de Fuensalida, que por conducto del Consejo de Italia resuelva las dificultades que encontraba la congregación del Estado en que continuare el procurador general del reemplazo y otros asuntos relativos a quejas del abad sobre reforma de tercios y de contribuciones indebidas.

Diez años después de este último documento, moría sin descendencia Carlos II, poniendo fin a la rama española de los austrias y provocando un conflicto europeo por conseguir la corona española; la Guerra de Sucesión, durante la cual el país perdió el resto de su imperio en el continente, es decir, Flandes, Milán, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, rebajando a la nación a potencia de segundo orden frente a Francia y, sobre todo, Inglaterra.

Documento original: FRIAS,C.87,D.35 (Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional)



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