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lunes, 9 de junio de 2014

Familias rielveñas a la conquista de América

Publicado en el libro de las fiestas de Rielves (2010) 

Con la llegada de Hernán Cortés y la conquista del estado de los mexicas o aztecas entre los años 1519 y 1521, el territorio de lo que hoy es la nación mejicana es anexionado a la Corona de España bajo el nombre de Virreinato de Nueva España, según real cédula de Carlos I otorgada en el año 1535. Su capital se estableció en Méjico y Antonio de Mendoza y Pacheco fue su primer virrey.

El avance del imperio español hacia el norte convirtió el Virreinato de Nueva España en una basta extensión de terreno, que abarcará en su momento de mayor esplendor Norteamérica, Centroamérica y territorios de Asia y Oceanía.


Desde todos los rincones de España surgieron viajeros dispuestos a emprender la aventura del nuevo mundo en busca de la fortuna que aquí les era esquiva. Como aliciente, las tierras conquistadas eran repartidas entre los colonos y se permitía la libertad para buscar minas de oro y otros minerales, quedando obligado el explorador a entregar la quinta parte a la corona. La milicia por su parte, también recibía su botín con cada triunfo, con la misma obligación de entregar la quinta parte al rey.

Entre los siglos XVI y XVII varias familias acomodadas de Rielves parten hacia el nuevo mundo, concretamente a Nueva Galicia, a recibir unas tierras que les son entregadas como recompensa por sus servicios como militares. De entre ellas vamos a destacar a los Rincón y los Romo, familias emparentadas cuyos apellidos, curiosamente no existen a día de hoy en nuestro municipio.


Familia Rincón.

El matrimonio formado por Luís Rincón de Vivar y María Romo dio como fruto el nacimiento de Francisco Javier Rincón y Romo, también nacido en Rielves a principios del siglo XVI. Militar con el grado de capitán, se traslada a Nueva Galicia cuya audiencia le concede diversos territorios en el actual estado de Aguascalientes (Méjico), en el lugar conocido por aquel entonces como “Ciénaga de Mata”, entre los años 1591 y 1605.


Con Francisco comienza el linaje de la que en los siglos siguientes será una de las familias más influyentes del estado de Aguascalientes. En 1531 toma en matrimonio a María de Ortega, teniendo 3 hijos; Agustín, Pedro y Juan.

Agustín Rincón de Ortega fue capitán al igual que su padre y también se dedicó a la política, siendo alcalde mayor de Aguascalientes y corregidor del estado vecino de  Zacatecas. Se casó con Leonor Caballero aunque murió sin descendencia. Su último proyecto sin duda, fue la construcción de un convento para donarlo a los carmelitas, pero murió antes de ver finalizada la obra.

Pedro Rincón de Ortega dedicó su vida al sacerdocio. Entre otros cargos fue párroco de Aguascalientes y a la muerte de su hermano Agustín, continuó con la construcción del convento que finalmente entregaría a los franciscanos. Curiosamente, siendo cura y por lo tanto sin posible descendencia directa, funda el mayorazgo de los Rincón, que a su muerte heredaría su hermano Juan y que permanecería indiviso durante 2 siglos.

Juan Rincón de Vivar toma el segundo apellido de su abuelo y hereda, como hemos visto, el mayorazgo de su hermano, pero la mala gestión que hace del mismo lo pondrá en grave riesgo. En el año 1627 contrae matrimonio con Catalina Pérez de Aguirre quien le daría 2 hijas; María y Juana.

Juana Rincón de Ortega (adopta estos apellidos por cuestión del mayorazgo) se emparentará con otra importante familia de la época; los Gallardo, al casarse en 1650 con Nicolás Gallardo, quien reconducirá la situación de crisis del mayorazgo dotándolo de buena salud y ampliándolo con nuevas adquisiciones. En 1651 nacerá su primogénito, José Rincón Gallardo, que igual que otros antepasados tomará el apellido Rincón como heredero del mayorazgo, que gestionará brillantemente ampliándolo de forma notoria hasta el punto que ocupaba una extensión tan grande como el estado de Aguascalientes y tardaba alrededor de 2 meses en recorrerlo.


     
A partir de José Rincón Gallardo, que fue capitán, como tantos otros de sus ancestros, sus descendientes fueron tratados como nobles aunque no tendrán ningún título hasta 1810. José tuvo 2 hijas y el apellido Rincón se fue perdiendo con los sucesivos enlaces matrimoniales, pero su casta se perpetuó y fue prolija en hombres ilustres  que destacarían en las órdenes de Santiago (como coronel), Montesa o Santo Sepulcro (con la distinción de gran cruz) llegando incluso a emparentarse con descendientes del rey Alfonso IX de León. En 1810 les fue otorgado su primer título nobiliario “Vizconde de Casa Gallardo” al que le seguirían los de “Marqués de Guadalupe Gallardo y Grandes de España” y “Duque de Regla”.




Familia Romo.
Las peripecias de la familia Romo de Vivar por tierras del nuevo mundo comienzan casi un siglo después que las de sus parientes los Rincón y tienen como primer protagonista a Diego Romo de Vivar hijo, que nació en Rielves en 1589. Militar y yerno de militar, se traslada el mismo año de su boda con María de Rangel a Nueva Galicia, posiblemente para hacerse cargo de diversas tierras que habrían sido entregadas a su suegro y que quizás éste ofreciera como dote. Un dato muy importante es que su suegro además de recibir numerosas tierras, también fue nombrado ese año alférez real en Nueva Vizcaya.

Diego fue un hombre inquieto, un auténtico aventurero, aunque se estableció en el actual estado de Aguascalientes, exploró los territorios al norte de Méjico, explotó las minas en la región del Parral conteniendo los frecuentes ataques de los indios e incluso defendió las costas del Nayarit contra los ataques de piratas aportando hombres, caballos y armas. Su coraje le hizo merecedor del grado de capitán y  años después teniente de gobernador de San José del Parral, lugar al que el rey Felipe IV concedería el título de “Capital del mundo de la plata” en 1660.

Tuvo 9 hijos; María, Diego, Juan, Isabel, Antonia, Pedro, Jerónimo, Francisco y José que siguieron sus pasos y se dispersaron por distintas ciudades de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya. Diego Romo de Vivar (nieto) fue explorador, su hermano Juan alcalde mayor de Aguascalientes, José también fue explorador y posiblemente el primer europeo en colonizar los territorios de las actuales poblaciones de Álamos, Nogales y Sonora en el estado de Sonora, al norte de Méjico. Pedro fue capitán, junto a su hermano Juan compró la hacienda de Rincón de Ortega, que formaba parte del mayorazgo Rincón a su pariente Pedro Rincón de Ortega del que hablamos en el apartado anterior y que a partir de entonces sería conocida como Rincón de Romos. Como sus hermanos fue explorador, ganadero y minero y muy posiblemente el primero en ejercer estas actividades en los territorios que ahora componen el estado de Arizona en Estados Unidos.

 
  
No continuaremos examinando más ramas de esta insigne familia de conquistadores que dejó su huella e incluso su nombre en aquellos lugares por donde pasaron, como atestiguan aún hoy los municipios de Rincón de Romos (http://www.rinconderomos.gob.mx) y San Francisco de los Romo (http://www.sanfranciscodelosromo.gob.mx).

Probablemente Francisco Javier Rincón y Romo y Diego Romo de Vivar nunca imaginaron hasta donde llegaría su descendencia ni sus logros, pero es seguro que en algún momento de su vida, sobre todo en la vejez, cuando la mente es propensa a la recuperación de los recuerdos,  se acordaran del pueblo que les vio nacer y donde quedaron sus ancestros. ¿Nos acordaremos nosotros de estos insignes rielveños?