Publicado en el libro de las fiestas de Rielves (2010)
Con la llegada de Hernán Cortés
y la conquista del estado de los mexicas o aztecas entre los años 1519 y 1521,
el territorio de lo que hoy es la nación mejicana es anexionado a la Corona de
España bajo el nombre de Virreinato de Nueva España, según real cédula de
Carlos I otorgada en el año 1535. Su capital se estableció en Méjico y Antonio
de Mendoza y Pacheco fue su primer virrey.
El avance del imperio español
hacia el norte convirtió el Virreinato de Nueva España en una basta extensión
de terreno, que abarcará en su momento de mayor esplendor Norteamérica,
Centroamérica y territorios de Asia y Oceanía.
Desde todos los rincones de
España surgieron viajeros dispuestos a emprender la aventura del nuevo mundo en
busca de la fortuna que aquí les era esquiva. Como aliciente, las tierras
conquistadas eran repartidas entre los colonos y se permitía la libertad para
buscar minas de oro y otros minerales, quedando obligado el explorador a
entregar la quinta parte a la corona. La milicia por su parte, también recibía
su botín con cada triunfo, con la misma obligación de entregar la quinta parte
al rey.
Entre los siglos XVI y XVII
varias familias acomodadas de Rielves parten hacia el nuevo mundo, concretamente
a Nueva Galicia, a recibir unas tierras que les son entregadas como recompensa
por sus servicios como militares. De entre ellas vamos a destacar a los Rincón
y los Romo, familias emparentadas cuyos apellidos, curiosamente no existen a
día de hoy en nuestro municipio.
Familia Rincón.
El matrimonio formado por Luís
Rincón de Vivar y María Romo dio como fruto el nacimiento de Francisco Javier
Rincón y Romo, también nacido en Rielves a principios del siglo XVI. Militar
con el grado de capitán, se traslada a Nueva Galicia cuya audiencia le concede
diversos territorios en el actual estado de Aguascalientes (Méjico), en el
lugar conocido por aquel entonces como “Ciénaga de Mata”, entre los años 1591 y
1605.
Con Francisco comienza el linaje
de la que en los siglos siguientes será una de las familias más influyentes del
estado de Aguascalientes. En 1531 toma en matrimonio a María de Ortega,
teniendo 3 hijos; Agustín, Pedro y Juan.
Agustín Rincón de Ortega fue
capitán al igual que su padre y también se dedicó a la política, siendo alcalde
mayor de Aguascalientes y corregidor del estado vecino de Zacatecas. Se casó con Leonor Caballero
aunque murió sin descendencia. Su último proyecto sin duda, fue la construcción
de un convento para donarlo a los carmelitas, pero murió antes de ver
finalizada la obra.
Pedro Rincón de Ortega dedicó su
vida al sacerdocio. Entre otros cargos fue párroco de Aguascalientes y a la
muerte de su hermano Agustín, continuó con la construcción del convento que
finalmente entregaría a los franciscanos. Curiosamente, siendo cura y por lo
tanto sin posible descendencia directa, funda el mayorazgo de los Rincón, que a
su muerte heredaría su hermano Juan y que permanecería indiviso durante 2
siglos.
Juan Rincón de Vivar toma el segundo apellido
de su abuelo y hereda, como hemos visto, el mayorazgo de su hermano, pero la
mala gestión que hace del mismo lo pondrá en grave riesgo. En el año 1627
contrae matrimonio con Catalina Pérez de Aguirre quien le daría 2 hijas; María
y Juana.
Juana Rincón de Ortega (adopta
estos apellidos por cuestión del mayorazgo) se emparentará con otra importante
familia de la época; los Gallardo, al casarse en 1650 con Nicolás Gallardo,
quien reconducirá la situación de crisis del mayorazgo dotándolo de buena salud
y ampliándolo con nuevas adquisiciones. En 1651 nacerá su primogénito, José
Rincón Gallardo, que igual que otros antepasados tomará el apellido Rincón como
heredero del mayorazgo, que gestionará brillantemente ampliándolo de forma
notoria hasta el punto que ocupaba una extensión tan grande como el estado de
Aguascalientes y tardaba alrededor de 2 meses en recorrerlo.
A partir de José Rincón
Gallardo, que fue capitán, como tantos otros de sus ancestros, sus
descendientes fueron tratados como nobles aunque no tendrán ningún título hasta
1810. José tuvo 2 hijas y el apellido Rincón se fue perdiendo con los sucesivos
enlaces matrimoniales, pero su casta se perpetuó y fue prolija en hombres
ilustres que destacarían en las órdenes
de Santiago (como coronel), Montesa o Santo Sepulcro (con la distinción de gran
cruz) llegando incluso a emparentarse con descendientes del rey Alfonso IX de
León. En 1810 les fue otorgado su primer título nobiliario “Vizconde de Casa
Gallardo” al que le seguirían los de “Marqués de Guadalupe Gallardo y Grandes
de España” y “Duque de Regla”.
Familia Romo.
Las peripecias de la familia Romo de Vivar
por tierras del nuevo mundo comienzan casi un siglo después que las de sus
parientes los Rincón y tienen como primer protagonista a Diego Romo de Vivar
hijo, que nació en Rielves en 1589. Militar y yerno de militar, se traslada el
mismo año de su boda con María de Rangel a Nueva Galicia, posiblemente para
hacerse cargo de diversas tierras que habrían sido entregadas a su suegro y que
quizás éste ofreciera como dote. Un dato muy importante es que su suegro además
de recibir numerosas tierras, también fue nombrado ese año alférez real en
Nueva Vizcaya.
Diego fue un hombre inquieto, un auténtico
aventurero, aunque se estableció en el actual estado de Aguascalientes, exploró
los territorios al norte de Méjico, explotó las minas en la región del Parral
conteniendo los frecuentes ataques de los indios e incluso defendió las costas
del Nayarit contra los ataques de piratas aportando hombres, caballos y armas.
Su coraje le hizo merecedor del grado de capitán y años después teniente de gobernador de San
José del Parral, lugar al que el rey Felipe IV concedería el título de “Capital
del mundo de la plata” en 1660.
Tuvo 9 hijos; María, Diego, Juan, Isabel,
Antonia, Pedro, Jerónimo, Francisco y José que siguieron sus pasos y se
dispersaron por distintas ciudades de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya. Diego Romo
de Vivar (nieto) fue explorador, su hermano Juan alcalde mayor de
Aguascalientes, José también fue explorador y posiblemente el primer europeo en
colonizar los territorios de las actuales poblaciones de Álamos, Nogales y
Sonora en el estado de Sonora, al norte de Méjico. Pedro fue capitán, junto a
su hermano Juan compró la hacienda de Rincón de Ortega, que formaba parte del
mayorazgo Rincón a su pariente Pedro Rincón de Ortega del que hablamos en el
apartado anterior y que a partir de entonces sería conocida como Rincón de
Romos. Como sus hermanos fue explorador, ganadero y minero y muy posiblemente
el primero en ejercer estas actividades en los territorios que ahora componen
el estado de Arizona en Estados Unidos.
No continuaremos examinando más ramas de esta
insigne familia de conquistadores que dejó su huella e incluso su nombre en
aquellos lugares por donde pasaron, como atestiguan aún hoy los municipios de
Rincón de Romos (http://www.rinconderomos.gob.mx)
y San Francisco de los Romo (http://www.sanfranciscodelosromo.gob.mx).
Probablemente Francisco Javier Rincón y Romo
y Diego Romo de Vivar nunca imaginaron hasta donde llegaría su descendencia ni
sus logros, pero es seguro que en algún momento de su vida, sobre todo en la
vejez, cuando la mente es propensa a la recuperación de los recuerdos, se acordaran del pueblo que les vio nacer y
donde quedaron sus ancestros. ¿Nos acordaremos nosotros de estos insignes
rielveños?




